Crisálida.

Sentimiento sustanciado de emociones, plasmadas en palabras, dichas en un susurro que brotan del fondo de mi Alma.

martes, 31 de marzo de 2009

PENSAMIENTOS...


REFLECCIONES EN DUERMEVELA.


Tarde – noche: 28 de marzo.
Los sonidos del silencio.

Apagando el valor del silencio
a puramente la ausencia de sonidos;
pasé la tarde y noche completa.
Siguiendo la invariable de la mayor parte de mi vida.

Silencios, poblados de mudas palabras
dando fuerza a cada acción seguida de ella;
echando trampas ante ellas mismas
al intentar justificar sutiles, veladas perfidias.
Cual si fuera tan fácil engañar
al mismo corazón.

Silencio,
cuando el corazón late más fuerte,
haciéndose escuchar
ante el inmenso barullo donde la mente
intenta imponerse con sus razonamientos lógicos;
inaceptables para el sentimiento
cuando se ha optado por amar.

Amar, a ese ser como parte de uno mismo
sin buscar
consentimiento del resto.


María Verónica

Martes, 23 de marzo: Tarde.
“Todas las personas son naturalmente buenas en su esencia, porque están hechas a imagen y semejanza de Dios”.
…Pero entonces, ¡¿existen dos moldes?!
Sólo basta con “escarbar” un poquito para que muestren la hilacha.
Si por casualidad notan en alguno/a su generosidad u autentica bondad, se lo denomina, o se lo toma por idiota.
Aquel le pasa la mano a su prójimo y enseguida lo toman por el codo.

Se ha hecho muy cuesta arriba encontrar personas “Esencial y Naturalmente Buenas” .
María Verónica.

Hoy, domingo 22 de marzo: Siesta.
No puedo concebir asimilar que a pesar de toda la demostración de sinceridad.; desnudando MI ALMA, mi personalidad en partes y explicando cada parte, sin omitir detalles, conociendo cada centímetro de Mí, mis actos y actitudes, dar todo lo que tengo y más.
Percibir aún en el fondo de los ojos de esa persona una muestra, un atisbo de desconfianza.
Sentir en lo profundo de mi corazón una velada sensación de tristeza al descubrir que ese alguien crea que mis sentimientos puedan ser movidos por otro interés que no sea el lugar, base, rectilíneo y siga rigiendo desde su lugar onírico: EL CORAZÓN.
Y menos aún ser movido o modificado por el viento...

Como una veleta.

María Verónica.

Zwiesiedler * (“Soledad de dos en compañía”).



En el ocaso de aquel día
abracé el mar con la mirada.
Le di la espalda, senté donde rompen las olas
Y abrí las piernas, cerrando el paso del agua frente a mí.

Con las manos excave la blanca arena, que gemía;
se resistía a abrirse entre mis dedos.
Lanzaba iridiscentes reflejos
a la luz de los últimos rayos solares.
Como si adivinara lo que seguiría.

Las olas rompían en mi espalda con más fuerza
intentando detenerme.
El agua, traía y llevaba mis cabellos
de atrás para adelante; cubriéndome los ojos
uniéndose a mis saladas lagrimas.

Al abrir aquel hueco, miré y besé largamente
ese objeto por casi tres décadas atesorado;
símbolo del amor más puro y sincero…

Con determinación
lo deje caer en el aguado hueco
junto con mis últimas lagrimas;
tapándolo de prisa con el montículo de arena
a un lado depositado.

Para que no hubiera dudas
o el mar lo quisiera devolver al tiro,
lo apreté con el peso de mi cuerpo
dejando que el mar nos cubriera a los dos
para siempre .

con el agua resbalándose aún en mi cuerpo
me introduje en la capilla
dirigí los enrojecidos ojos a aquella colorida,
extraña, solitaria imagen que poblaba ese lugar,
cuya advocación desconocía;
silenciosa testigo de mis tristezas y plegarias de aquellos días
y despidiéndome invoque su perdón, con una promesa:

Jamás volvería a pisar esa lejana playa
de la manera como había llegado a ella;
si no fuese en compañía de ese amor
que dejaba enterrado a sus pies…


O, Con alguien mucho mejor que valiera la pena
pisar sus dominios.

Partí del aquel lejano, mágico lugar
con el cenit del día siguiente.
Sintiendo mi corazón brillar con una
bendición y luz nueva,

reflejada en mi rostro.


Natal, Brasil, 22 – 01 – 2009.


*Zwiesiedler : (“Soledad de dos en compañía”). Término creado por el filósofo alemán Friedrich Nietzsche, en referencia al matrimonio.

lunes, 23 de marzo de 2009

RENACER.

Si te llamo “VIDA” es porque
exactamente eso, significas para mí.

Como esa savia que vuelve a fluir y vivificar,
después de la abundante lluvia; a ese solitario árbol
reseco en el centro del manglar, en el delta
donde confluyen el agua salada y dulce.
Inútil para el macizo.

Cuando digo: “Te Quiero”;
has comenzado en mi interior a extender y ocupar
cada parte de mi ser con tu esencia, reverdeciéndola
hasta la alcanzar cada segmento.

- Te he elegido –

Como tu corazón al acercarse al mío.

En un susurro tenue, imperceptible, mis labios
osan pronunciar tu nombre,
seguido de incontenido suspiro

¡Mi Amor!

Llegan al brotar las primeras hojas,
y enseguida florecer exuberante
al divisar la raíz, el origen de la palabra.

Si revelo: TE AMO y

más aun dejarlo escrito;
comprende que toda tu presencia anida en mi alma
adueñándose de mi corazón, sin pedir nada a cambio.
mas que percibir esa corriente
que fluye entre ambos
alimentándose mutuamente,
unificando nuestras vidas;

gestando frutos y semillas nuevas.




22 – 03 – 2009.

sábado, 14 de febrero de 2009

DIOS DA PAN A QUIEN NO TIENE DIENTES.

Mañana fresca de un verano gris,
inusual.
Una extraña sensación recorrió mi cuerpo
E indujo a que inconscientemente
me retrajera y refugiara en mi interior.

La imagen que vi me dejó atónita.
El corazón, dentro del cual ese sentimiento,
había anidado por décadas completas; y más,
acurrucado en un rincón; quieto, inanimado
¡Muerto!

¿Se ha dejado sucumbir?

Un hilillo de voz se dejo escuchar
de alguna oquedad:

-Ha muerto de inanición –

Quedo en el aire como un reverbero.

Instintivamente pronuncie un nombre
y seguía quieto, con esperanzas de que se moviera
repetí el nombre, esta vez a gritos…

Más nada.

De verdad ha muerto; acabó. - Señale -


Y una frase cruzo mi pensamiento:

“Dios da pan a quien no tiene dientes”.

Una inmensa tristeza, pena y frió
recorrió todo mi ser, de pies a cabeza
expeliéndo al exterior junto con
Años transcurridos en vano
en la espera de que algún día sea valorado ese amor;
puro, incondicional, que se había ofrendado
a manos llenas sin pedir nada a cambio.

Di un profundo suspiro y sentí alivio.
Eso fue todo, ni una sola lagrima.
Ya las había desperdiciado en demasía.

Levante los ojos, y
mi corazón dio un respingo.
Una mano tendida
acompañada por una bella sonrisa
ilumino la mañana…

Porque no?, asentí.
La vida se ofrecía generosa.

Maria Verónica. – 02 - 2009

jueves, 5 de febrero de 2009

Golpe a golpe.



Te imaginé caminando por el green
y en un deja vù, compararlo con mis ojos:
Verdes
Profundos
Tranquilos.

Absorbiendo bocanadas del habano
e introducirse dentro de ti
minando tu tranquilidad,
como esa fragancia de Armani
que estrenaba yo aquel día
en que me notaste “diferente”.

Mil dudas y certezas
lanzadas al viento con cada golpe.
Ser recogidas y lanzadas nuevamente
en cada pelota; con más fuerza y
aún más lejos.

Pero al acercarte
las dudas e incertidumbres
siguen allí; duras e intransigentes
aunque pequeñas…

Si la cotejas
con lo que va gestándose
en nuestro interior...

Sin poder evitarlo.


Maria Verónica. 03 – 02 2009.

lunes, 29 de diciembre de 2008

ESCUCHA A TU CORAZÒN.

MI LECCIÒN DE VIDA


¡Vaya que es curiosa la vida!, y a veces muy cruel; más aún a la hora de enseñarnos una lección.
Muchas veces he contestado a mis amigos, en un saludo de que tal te va con la frase: Y aquí, estirando de la vida, para que ella no me tire…
…Y reflexiono, ¡¿Es necesario que nos golpee tan duro para que aprendamos?!.
Aún a las personas más inteligentes les cuesta entender, comprender, aprender y con mayor razón cuando en ello esta en juego los sentimientos, el corazón. Órgano independiente, autónomo al tratarse de los sentimientos; el amor.
Pero aprendí, me costó más de lo que llevo de vida consciente, pero aprendí “Mi Lección de Vida”.
Soy una fiel creyente de que estamos en este mundo para aprender y enseñar. Dios nos puso a cada uno para o por algo y al cumplir la tarea o por lo menos la parte que nos toca, evolucionar como persona, ser un poco mas sabios e ir un paso delante de los demás y mejor si podemos enseñar lo aprendido.
Curiosa la vida, porque una vez que estamos en “El verdadero Camino y Predisposición para el Aprendizaje”, se encarga de ponernos al paso personas y situaciones que nos llevan directo hacia nuestra meta de vida.

MAKTUB: “Todo esta escrito”

Me he preguntado y preguntado a Dios, muchas veces ya en un tono insolente, por o para que permite que anide en el corazón un amor que, por lo menos en apariencias, no es correspondido. Pero el corazón, mi corazón, sabía y sentía que la mente no condice con cierto tipo de sentimientos.
Me decía a mi misma como es que podía soportar tanto, por tanto tiempo, años interminables?. Humillaciones, el sentirse utilizada y luego rechazada, ignorada y al final hasta mala educación y majaderías. _ Me han tildado de EMBUSTERA, al explicar el origen de mis escritos_ Una persona no puede aguantar tanto. ¿Por qué?, por sencillo y maravilloso acto de amar?...
Aunque no sea amada.
Como podía conformarme con tan poco, casi nada de una muestra de afecto, cariño o amor. ¿Es que vivía en una nube, u obnubilada?

NO, la razón es simple: EL VERDADERO AMOR, EL AMOR PURO, LO SOPORTA TODO; LO DA TODO SIN ESPERAR NADA A CAMBIO.

Otro problema diferente es que se lo reconozca y aprecie como tal.

PACIENCIA:
Otra de mis frases favoritas es: “Lo importante en la vida no es esperar que las cosas pasen, sino hacer que ellas sucedan”…
El Lema es muy bueno para ser utilizado para salir adelante en la vida, pero como reza Eclesiastés 3. 1- 22 Todo a su tiempo. (Versículo 15: “Ya fue lo que es, y lo que será ya fue; y Dios recupera lo que se ha ido”). Será en vano querer forzar una situación si la otra parte no está preparada. Con mayor razón cuando se trata del corazón _órgano autónomo e independiente con respecto al sentir de las personas _ y NO COMPRENDE NI ENTIENDE DE RAZONES QUE LA RAZON COMPRENDE.

ESCUCHA A TU CORAZON:
Años enteros pegando gritos al cielo, rogando, preguntando, suplicando; cuando lo que debía hacer era CALLAR, callar y escuchar.
Llegar al extremo de la humillación hasta que una vocecita interior se dejó oír: “Paciencia, escucha a tu corazón”.
De ahí en más un cambio de actitud y todo fue encastrando a la perfección. Cada persona y situación fue dejando una estela que me guiaba por el camino correcto.

TAMBIEN APRENDI:
- Que una casa llena de caros objetos, una buena cuenta bancaria, los honores y los títulos obtenidos, no te hace sentir feliz y realizado; lo material no sirve de nada. El rodearse de un cúmulo de personas si entre ellas no se encuentra la adecuada para compartirlo y disfrutarlo…
Se siente uno vacío y solo a pesar de todo.

- No es suficiente reconocer y aceptar un error; mucho más importante es enmendarlo; dejando de lado falsos moralismos o principios preconcebidos, dejar todo de lado si en ello se encuentra la felicidad, la paz, el amor.


Yo siento que he aprendido “Mi Lección de Vida”…
¿Petulancia, amor propio?. Quizás alguien mas pueda opinar diferente; lo importante para Mi, es que siento una infinita paz interior desde que halle las respuestas que ansiaba desde hace tanto tiempo.

Gracias Darito, mi Ángel guardián y voz interior, Liz O`liveira por las preguntas adecuadas en el momento oportuno y a Wax2, por permitirme bucear en la profundidad de tu interior y encontrar entre tus respuestas, las mías.

Maria Verónica. 29 – 12 – 2008.

sábado, 29 de noviembre de 2008

lunes, 1 de septiembre de 2008

SALVAJEMENTE…

Miró tras los cristales de la ventana, con el aliento agitado, humedeciéndolos.Sentía el fuego quemándola por dentro. Sin pensarlo salió en la tórrida y lluviosa noche.

Caminaba sin rumbo. El agua corría al costado del asfalto arrastrando hojas mustias de otoño.La lluvia golpeaba cada vez más fuerte su rostro. No sintió una ráfaga de viento frío que recorrió su cuerpo sin calmar el ardor que dolía, que quemaba por dentro; generado en la matriz, impulsado por el recuerdo de noches parecidas a esa con la compañía especial que llenaba sus horas, su boca de besos; la estrechez del vientre con su virilidad y su cuerpo colmado de caricias como cicatrices eternas de placer que otros cuerpos no pudieron postergar ni olvidar.


De pronto el miedo.

Apuró el paso al sentir ecos parecidos a sus pasos detrás de ella. Eran más aplomados y seguros. Se acercaban cada vez más. La cercanía permitía percibir una fragancia masculina que entre brisas y ráfagas, traía el viento. Ese aroma crecía cada vez más cerca, como el miedo que aumentaba la respiración, la humedad de la lluvia en la ropa y el calor de su cuerpo.

Los latidos de su corazón se aceleraban acompasadamente. Su respiración se confundía con el silbido del viento. En la siguiente esquina viró y sus ojos se abrieron violentamente ante la sorpresa de encontrar una calle sin salida. En instantes quedó su humanidad ante una pared llena de moho, un par de balcones y puertas cerradas. El miedo frenó al grito que asomaba en su garganta. Sintió un frío intenso en todo su cuerpo, ante el apriete de un mano fuerte sobre su antebrazo derecho. Con seguridad pero sin violencia, la hizo girar hasta quedar frente a frente y apretarla contra su cuerpo.

Su memoria emocional se cargó de sensaciones al descubrir esa fragancia tan cerca y estuvo a punto de desfallecer. Un relámpago le permitió ver un par de ojos febriles y unos labios carnosos que comenzaron a comerla a besos, con saña. La barba de un par de días raspaba y lastimaba su rostro. Con fuerza y decisión tomaba su nuca con la mano derecha. Con pasión exacerbada buscaba su lengua, mientras apretaba, alternadamente, con la mano izquierda, los pezones erectos de sus senos, como si ellos anhelaran esas caricias. El miedo dejó paso a la pasión. Una pasión contenida en el tiempo.

La apretó contra el muro. Levantó su falda pegada al cuerpo por la humedad e hizo a un lado su prenda interior con violencia. Ella hurgaba con la misma urgencia, mientras sus manos buscaban la cremallera de sus jeans que se atascó mojada por la lluvia.

La ayudó con la otra mano, al sentir la fragilidad de sus uñas quebrarse en el intento; sin despegar sus labios carnosos de su boca por el temor que gritara su nombre; sin presentir que los devoraba el mismo apetito desmedido.

Al lograr abrir la cremallera, acarició sus muslos sobándolos por dentro, apartarlos un poco uno del otro, levantarlos ligeramente y penetrarla con nerviosismo. Intentó gemir de placer, sin apartarse de su boca.

Sintió su cuerpo estremecerse y contraerse de placer al sentir el trozo de músculo caliente y duro que unía sus cuerpos y desear, que con cada arremetida fuera más profundo y prolongar esa sensación del placer; exigiendo en un susurro que las acometidas fuesen más duras, veloces, más adentro, sintiendo su vientre quemarla, demandando aún ir más lejos…

Besaba, lamía y olía su cuello tras cada acometida y metía sus manos por dentro de la blusa; buscando apropiarse, sentir la piel y sus senos entre sus manos, luego zambullirse entre ellos con frugalidad.

Buscaba a tientas un lugar, un espacio, que resultara más cómodo en donde apoyarse y sentir el disfrute, gimiendo, trataba de acomodar el cuerpo… llegar sin aliento.

Otro relámpago, como si el clima se convirtiera en cómplice y compinche de ese momento, le permitió ver una cornisa a unos pocos centímetros. Le tomó los brazos, sujetó su nuca y le levantó ligeramente la otra pierna y con un movimiento casi imperceptible, depositó su cuerpo en la saliente, sin apartarse un ápice uno del otro.

Algo más cómoda ella gemía y disfrutaba aún más.
Sus cuerpos emitían un vaho por el calor que emanaba de ellos y sus prendas mojadas.

La penetraba con un ritmo frenético, cada vez más acelerado. Mientras ella pedía más. Mucho más.

La tomó de las piernas y las dobló hacia ella de tal manera que su vagina quedaba más expuesta, otorgándole un mayor placer.
Lo sentía dentro suyo, duro, caliente, húmedo. Volaba de placer llegando al límite; al clímax. Sentía que iba a explotar de gozo, tratando de arquear aún más su cuerpo en ese mínimo, incómodo espacio; sin importar que las astillas se clavaran en sus glúteos y espalda.

La besaba en el cuello, olía sus cabellos mojados por la lluvia que todavía mantenía el leve perfume que se había puesto al atardecer…

Arqueó su cuerpo aún más, sentía que estaba cerca, que llegaba al paraíso…Un espasmo que recorrió su cuerpo y, el orgasmo total, a donde sólo él sabía hacerla llegar; ambos al mismo tiempo. Sincronizados. Como siempre, como si no hubiera transcurrido el tiempo de espera, el día, los años.
Los mismos cuerpos, viejas pieles. Amor y pasión que conjugadas perduran y nunca se olvidaron.
Fue relajando su cuerpo lentamente. Disfrutando de ese momento con espasmódica lentitud…
Iba entreabriendo los párpados suavemente. Lo miró profundamente a los ojos buscando las mil y una respuestas que se había hecho mientras lo esperaba…Él la besaba, tierna, dulcemente; los labios, la nariz, la barbilla…Abrió los labios y sólo atinó a susurrar:

"¡Has tardado tanto!"

Al abrir la boca para responder, un rayo centelleó muy cerca y el estruendo apagó el sonido de sus palabras…

El ruido ensordecedor hizo que un gato que se albergaba de la lluvia entre unos cajones, a poca distancia de ellos, saliera disparado atropellando a su paso todo lo que tenía delante; produciendo más barullo y desorden.
En un portal cercano se encendió una luz y asomó una cabeza con precaución para nada más divisar una pareja con los brazos entrelazados por detrás de la cintura, muy juntos, alejándose en la penumbra.

Ella, recostada en los hombros de él, haciendo caso omiso a la pertinaz llovizna que caía sobre ellos.

martes, 1 de julio de 2008

Umbral de esperanza.

_Decisión varios años postergadas que ha llegado a su fin_.

Sentir el corazón constreñirse, retraerse,
hasta volverse un órgano casi inútil
y el alma que abandona el cuerpo
y las lágrimas que ganan la batalla,
toman por asalto las mejillas,
surcan y queman con salobre,
indolente estilo…
¡Triunfante!

Sólo queda mirar al cielo
apretar, entrecruzar los dedos temblorosos,
en una penitente y mendicante actitud,
agachar la cabeza y preguntar:

¿¡Hasta cuando!?

Aprieto los dientes con furia,
la rabia contrae los labios, en una mueca,
intento crear una sonrisa de resignación.

Trato de no dejarme llevar por las lágrimas
escondo la mirada, doy la espalda
tras una frase, amarga, hiriente,
siento humillación, una vez más.

Hasta cuando…

Los pasos cansinos, aplomados
sin ganas de seguir, de dar el siguiente paso.
Las madrugadas solitarias mirando el vacío.
¡Siento tanto frío!

Aspiro bocanadas de un cigarrillo tras otro
oculto el nerviosismo,
consciente del humo
que se filtra en mis pulmones y
sin importar que con ello resta algo,
de lo poco que me queda de vida…

Que ya no deseo.

Los ojos apagados por la tristeza.
Miro, espero verlo llegar en la lejanía.
Trato de divisar una tímida luz
que me permita ver…
El umbral de esperanza.

Dime tú, ¿hasta cuándo?

Apiadándote de mí, de por sí,
pobre y empequeñecida humanidad
responde…

¡¿Hasta cuándo, Señor, hasta cuándo?!

viernes, 13 de junio de 2008

Bajo un árbol de yvyraró. _Una experiencia casi mágica _



Bajo un árbol de yvyraró. (Madera amarga).


Viernes 23 de mayo, 2008. 16.45hs.

Es el último sitio, me decía. Sentada en un rústico banco de madera mirando fijamente en la lejanía; disfrutando de la sombra y la fresca, suave brisa que acariciaba mi rostro.
Sobre mi cabeza, unos pájaros miraban curiosos. El ulular de una sirena quebrantaba la paz del lugar.

Buscaba un lugar, un espacio, donde esperaba, deseaba hallarte y quizás, encontrarme.

Porque aunque haya escuchado de tu boca la confirmación de "pertenencia"…
Lo que siento es la total y absoluta dependencia de Ti, en todos los aspectos de mi vida.

Escudriñaba en mi corazón un pequeño rincón en donde no esté escrito tu nombre o una cicatriz de alguna herida…
Algo, alguien, otra persona que ocupara cierto espacio que no fueras Tú.
Una gota de sangre que llegue a mi corazón y me pertenezca, sea fiel y grite mi nombre. Que no fluya en función al deseo, la necesidad de Ti.
Aunque sea un mínimo rinconcito de mi vida que no tenga que ver contigo, tus recuerdos.
Una oquedad que no esté llena de Tú luz, tu sonrisa.
Alguna lágrima que no haya brotado invocado tu larga ausencia.
Una caricia, o un beso tuyo que no me haya hecho vibrar…

Se me acercó un anciano. Se sentó a mi lado, amablemente saludó y preguntó si necesitaba algo, una ayuda.
Lo miré larga, fijamente y mientras lo hacía pensé:
_ "Ojala fueras Dios"_
Agradecí su gesto amable, el ofrecimiento y respondí:
_"No, muchas gracias. Sólo estoy descansando. En lo que necesito usted no me puede ayudar"_.
…Y señalando una puerta a unos cuantos metros del lugar; Me respondió:
_"Si necesita algo, lo que sea, sólo golpee en aquella puerta"._
…Y se retiró.
Viéndolo alejarse me sentí vacía de Mí misma. Un frío recorrió mi cuerpo y un pensamiento cruzó como una ráfaga en mi memoria:
_"Dios nos dio el libre albedrío para elegir, no puede influir en el accionar ni sentimiento de las personas"_

Ni siquiera Dios, asenté.
Sentí como si mi fuerza interior me abandonara. Mi corazón no soportó y comenzaron a brotar las lágrimas. Permanecí allí empequeñecida a llorar quedamente.


En Tu corazón, Tu vida, ¿existe un mínimo espacio que lleve mi nombre; NO lo necesites y me puedas devolver o prestar…,
Aunque solo sea, ¡por caridad!?

Si no me necesitas, quiero recuperar mi identidad.